La cera es una ofrenda silenciosa de la naturaleza. Proviene de minerales, plantas y animales: los mismos ingredientes de la tierra. Es suave, pero mantiene la forma; un equilibrio delicado entre lo sólido y lo fluido. La cera nos recuerda los ciclos de la naturaleza: transformadora, resiliente y profundamente conectada con el mundo que nos rodea. Contiene el potencial de una belleza serena, un puente entre lo tangible y lo invisible.